Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Ahí está, lo voy a matar! —me sobresalto cuando veo al padre de Roma en una silla de ruedas, gritándome.
— ¡Abel! El médico te dijo que debes estar tranquilo, por favor, compórtate —la madre de Roma intenta calmarlo, pero el hombre está molesto, me mira fijamente. — Grecia, ¡llévame hasta él o me levanto! —exige. — Abel, no, termina este asunto, tu hija está en cirugía. — ¡Por culpa de él! Se aprovechó de mi pequeña niña —la hermana de Roma; Grecia,






