Mundo ficciónIniciar sesiónLlego a la recepción y ni siquiera puedo hablar. No puedo hablar, odio los hospitales, odio esto.
— Señor, ¿en qué lo puedo ayudar? —no sé qué debo decir. — Adrián —me volteo y veo a la madre de Roma, la recuerdo por el parecido con ella, cabello rubio y ojos muy claros. — Señora Duarte… —las palabras siguen atorándose—. ¿Cómo está ella? ¿Qué fue lo que pasó? ¡No entiendo! ¿Cómo es eso de que está en cirugía? —ella tiene los ojos rojos de estar llorando.<






