26- una tarde los dos. parte 2
Me volteo y veo la pequeña mesita que hay en el lugar. La estiro para besarla y la tomo en mis brazos para arrastrarla hasta la bendita mesita.
— Vamos a alimentarte, pequeña —la siento sobre la mesa y empujo su pecho para que se acueste sobre ma mesa.
— ¿Qué me harás?
— Te la meteré toda, completa dentro de ese coño delicioso —le quito subtanga y dejo así su vestido subido hasta la cintura.
La acomodo en el borde de la mesa sus tiernas una en cada uno de mis hombros mientras con una de mis