Emma llegaba a casa después de una sesión tardía en el gimnasio. Llevaba un sujetador deportivo y leggings ajustados empapados de sudor, el pelo recogido en una coleta desordenada, los auriculares todavía puestos.
El apagón ocurrió a las 8:47 p.m., justo cuando Emma entró en el ascensor en el nivel del vestíbulo del edificio donde vivía.
Las puertas se estaban cerrando cuando una mano se metió entre ellas.
Un tipo de unos treinta y pocos años se coló justo a tiempo. Llevaba un traje oscuro arru