Mi marido David y yo decidimos hacer ese fin de semana fancy en un spa. Ya sabes, uno de esos paquetes de “reconexión” para parejas y todo eso.
A diferencia de lo habitual, él estaba emocionado, pensaba que sería romántico.
Llegamos por la tarde después de dejar a los niños en casa de mi madre. Nos registramos y la recepcionista simpática me dijo que podía pasar primero a mi sesión individual mientras él esperaba en la pequeña zona de lounge justo al lado de la sala de tratamientos.
Entré, las