Ni siquiera sé cómo empezar esto sin que me tiemblen las manos, esto tiene que ser lo más loco que he hecho en mi vida.
Se suponía que iba a ser un viernes por la noche normal. La partida de póker de papá con su viejo grupo del trabajo. Cinco tipos, todos rondando los últimos 40 y los 50, igual que él. Llevan años viniendo a casa cada mes para tomar cervezas, fumar puros, hablar mierda, lo de siempre.
Yo siempre era “la niña”, saludaba con la mano mientras salía a encontrarme con mis amigos.
Pe