El lazo que nos une...
Anna.
A horas de la mañana una fuerza mayor a todo lo que he hecho últimamente en mi vida, me lleva hasta el establo.
—¿A dónde vas, hija? —cuestiona mi madre con rostro preocupado.
—Iré al pueblo, madre —miento.
—¡Pero ve en el carruaje!
—No te preocupes, madre… —digo con un nudo en mi garganta, entonces subo a mi caballo y avanzamos con la determinación en mi corazón.
Han pasado casi tres días desde que me enteré que soy hija de la cruel Emma. Me he quedado a solas con mis padres al pr