Anna se dirige desconsolada y destrozada por el largo y amplio pasillo de palacio. Las injustas palabras que acababa de decirle su propia hermana, le desgarran de dolor, invadiéndola por completo el desconcierto y la frustración. Ella, quien no ha hecho otra cosa que ocultar sus propios sentimientos hacia el príncipe para no herir a su hermana, que había venido a cuidar de ella con esmero y cariño, ahora era echada sin contemplación de su lado.
¿De que había valido tanto sacrificio? Ocultar