Arrastrándome en mi asiento, uno de cuatro, le doy al piloto una sonrisa nerviosa. Si alguien me hubiera dicho en mayo que para agosto estaría volando en helicóptero, me habría reído.
Si me hubieran dicho que estaría enamorada de otro hombre, no les habría creído.
Pero yo soy. Locamente.
_ ¿Listo para irnos? _ El piloto le pregunta a Diego.
_ ¿Prue? _ La mirada inquisitiva de Diego está sobre mí.
Con una última mirada a mis padres y a Abraham, que parece que acaba de encontrar a su perro m