El sonido de voces y manos sobre su cuerpo hicieron que poco a poco comenzara a recobrar la conciencia, su nombre seguido de constantes “Despierta” retumbaban en sus oídos, y finalmente el dolor en su cabeza fue suficiente para hacerle abrir los ojos, encontrándose con un preocupado Adalrik, sus azulados ojos mirándole con todo el pánico del mundo. A su lado Sakuma solo cargaba a Kaya, el cual no podía parar de llorar y el alfa estaba haciendo su mayor esfuerzo por tranquilizarlo. No podía ente