Ignacio y Esteban se van a almorzar, a un restaurante lujoso, en una mesa un poco apartada del resto, para poder conversar tranquilos.
- ¿Cómo estás, Ignacio? Ayer no quise indagar mucho frente a ellas, pero no se te ve muy bien y me preocupas.
- Es lo mismo de lo que hablamos el otro día, hay muchas reacciones de Irma que no me gustan y cada vez son más. Hoy, por ejemplo, mira por qué discutimos con ella, viste que su sobrina comenzó a trabajar en casa.
- No, no lo sabía.
- Ahora te cuento, ho