Sentir los brazos fuertes de Aaron rodeándome como si quisiera absorber mi dolor lo único que lograron fue que llorara más.
—Llora todo lo que quieras me arpía que yo estoy aquí para ti.
—¿No te doy asco? ¿Me alejaras de Louise?—pregunté entre sollozos.
Se removió para mirarme a la cara y como un acto de humanidad, limpió mis lágrimas.
—Nunca—dijo de forma enérgica—, jamás pienses en eso. Eres la mujer más valiente, hermosa e inteligente que conozco. Ni siquiera se te ocurra pensar o que se te