Este día pintaba para ser excepcional, por fin habíamos tenido una forma de que yo pasara más tiempo con mi arpía y eso era gracias a las geniales de ideas de mi autoproclamada Celestina, Louise, quien con su noble escudera lograron “convencerme” de que la dejara pasar el fin de semana en casa de sus abuelos.
Todo estaba a pedir de boca, en un mes más y para el cumpleaños de Louise, llegaría pompón para quedarse, yo ya habría conquistado a mi arpía y ya estaría terminada la casa que con tanto a