Los besos de mi mujer despertaron mi miembro. Salomé masajeaba mi falo y en este mañanero, luego de una semana más de arduo trabajo en la agencia, era lo que necesitaba.
—Buenos días, caballero. —devoré su boca—. Desea atención en este lugar —apretó mis testículos.
—Mujer bonita…
Inició el descenso y fue increíble sentir su boca en mi falo. De lunes a viernes nos hemos ido a trabajar a Bogotá, a nuestra agencia, y los fines de semana regresábamos a la villa a pasar en familia. Habían pasado dos