Llegamos a Las Nubes. La recepción fue de todos menos Onely, pero fui a ver a mi hermana. Se veía más rozagante, aunque sus ojos estuvieran muy tristes e hinchados. Y eso me agradaba. Iván la iba a revisar para que esté presente con la observación de las memorias dejadas por mi madre. Les contamos a todos lo que había pasado.
—Jabir, ¿cómo se sintió ante el sepelio de Gustavo?
—No ha dejado de llorar, pero su corazón se escucha muy fuerte. Hasta tiene color en las mejillas.
—De eso me di cuenta