Quería quitarse las sondas. Iván le hablaba y ella negaba, a mí me había visto y su mirada era diferente.
—¡Piensa en tu bebé! —Le dijo el doctor—. Necesito que te calmes Onely, de ti depende todo, el control lo tienes tú. Escucha, ese es el latido de tu hijo.
Poco a poco se fue calmando, salían lágrimas de sus ojos. El doctor me miró. Tenía mucho miedo de que me odiara, cuando le dio su ataque su mirada era de enojo por haberle mentido. Pero fue la decisión de Gustavo.
—Hola, amor. —No me mi