Los hombres se habían ido. Mi suegra era increíble. Una mujer con una personalidad fuerte, alegre, desbordaba amor por su familia. Por eso Jabir estaba temeroso. El daño para con su madre cuando se entere de la verdad será nefasto.
—Linda, ¿me regalas el número de teléfono de tu tío?
—Debe comprender que por seguridad no puedo darle su número, pero puede llamar de mi celular. ¿Le parece?
—Lo entiendo perfectamente. —Me mostró el viejo celular que tenía—. Este es el que nos tiene permitido Jabir