Sonó el teléfono que solo era marcado por Sabueso…
—Ahora ¿qué quieres?
—Tu hermano se encuentra muy grave en la clínica de la hermana de Yaro, hace unos días se enteró de algo y le dio un paro cardíaco.
—¿Cómo sabes eso?
—Acaban de amenazar a la clínica y a que no adivinas quien fue.
—Habla de una puta vez.
—Ya di la orden.
—¡La orden de qué!
—La orden de matar a Caimán. Ese hijo de puta no matará a mi hijo.
—Si ya disté la orden, ¿para qué mierda me la comentas a mí?
—No voy a caer Araña. Te