Contesté la llamada. Era muy raro que mamá llamara tan seguido del señor Juan Carlos.
—Hola, madre hermosa.
—Hola, mi niño. —habló en voz baja.
—¿Por qué hablas en susurro? —Esto no pinta nada bien.
—Déjame y salgo al jardín para poder hablar muy bien.
Algo me alteró, no sabría qué decir en caso de que me pregunte, a ella era casi imposible engañarla.
—Cuando te pones en ese plan, no es nada bueno.
—Es tu padre, tiene varios días extraño, se fue a Toronto hace unos días y regresó al día siguien