Freya Cranston
Tengo los nervios de punta desde que la madre de Ryan nos aviso sobre Blair estando en labor de parto. Han sido las cuatro horas más tortuosas que he pasado en mucho tiempo y doy gracias al cielo de que Ryan tuviera un avión propio, listo para llevarnos hasta el fin del mundo si fuese necesario.
Lo cuál es nuevo y desconcertante.
Él luce un poco más sereno que yo, pero no ha dejado de mirar la copa de whisky que se sirvió antes de despegar y a la cual aún no le ha dado ni el p