Ryan Neeson
— ¿Estás segura de querer casarte conmigo?
Ella estaba dormitando a mi lado mientras las luces de Melbourne serpenteban sobre su rostro; íbamos en mi auto, de camino a su hotel.
—No nos hagamos tontos, Ryan —murmura lamiendo sus labios—. Se perfectamente que todo ese teatro de contarme tu historia con Larissa fue un intento ridículo para llegar a donde querías —viró su cabeza hacia mi y la forma en que sus ojos se abrieron, erizo mi piel—. Yo solo nos ahorre dramas innecesarios.