_ Bienvenida a Ghrad, Dolores de Latís.
Se llevó su mano a los labios en un saludo breve y formal. Sus dedos estaban tan gélidos como sospechaba, tenía la piel áspera, los nudillos inflados y rojos. Recuperando ya de los que la hubieran inquietado, Dolores inclino la cabeza con un movimiento casi impredecible.
_ Gracias, milord Carter. Es un placer para mí que deseéis contraer matrimonio conmigo! _ Su mirada seguía siendo franca _. Estoy muy complacida de estar aquí!.
Su voz le sorprendió un