POV de Mirabel
Paseaba por el suelo del dormitorio, el teléfono presionado contra mi oreja, mis tacones hundiéndose en la alfombra afelpada con cada giro.
—Contesta —susurré—. Contesta, contesta, contesta.
La línea se conectó.
—¿Hola? —dijo una voz brillante a través del teléfono.
—Clara —dije—. Soy Mirabel. Al teléfono.
—Oh. —Una pausa. Un revoloteo de papeles en su extremo—. Hola, Mirabel. ¿Cómo estás?
Dejé de pasear. Apreté el teléfono más fuerte.
—Estoy bien —dije—. Es solo que llamé para r