POV De Mirabel
Empujé la puerta principal antes de que el chófer hubiera siquiera puesto el coche en posición de aparcar.
—¡Madre! Ya estoy en casa.
Dejé caer el abrigo sobre el respaldo de la silla del recibidor. La bolsa de la boutique con el pañuelo de cachemira todavía me colgaba del codo. Marché por el pasillo hacia el salón, llamando ya a la criada. Me sentía terriblemente irritada.
—¡Lilian! Agua. Lilian.
Mi madre estaba en su sillón habitual junto a la ventana, un libro cerrado sobre el