—Nicolás, ¿pasa algo? —me preguntó, notando mi enfado.
—Sí, estoy molesto. Vamos a hacer una travesura con el pastel —propuse, intentando desviar mi atención hacia algo más divertido y lúdico. Eva sonrió y negó con la cabeza, pero su risa dejaba claro que no podría resistirse por mucho tiempo.
—Nick, no me vas a convencer de hacer travesuras —respondió en tono juguetón, aunque su sonrisa sugería que en el fondo le gustaba la idea.
—Anda, cariño, sé que tienes ganas. Vamos a meterle el dedo al p