Días después, nuestra dinámica familiar parecía estar mejorando.
Eva mostraba señales de estar más tolerante con mi presencia, permitiéndome acercarme y participar en sus actividades.
Aunque aún quedaban diferencias por resolver, teníamos una conexión más fuerte y eso me llenaba de esperanza.
En medio de una conversación en mi despacho, Gerald cuestionó mi decisión de quedarme. Su tono crítico reflejaba la incredulidad que sentía respecto a mi elección.
—No entiendo por qué quedarte aquí —pronu