Capítulo 57: Fingido.
Ella me miró con los ojos brillantes de la curiosidad.
—¿Qué cosa? —preguntó emocionada.
Los ojos de mi hija brillaban.
—Esa vez que comimos pollo frito, tu abuelo lo vomitó todo —le conté entre risas. Por supuesto, no le mencioné que mi padre no comía carne de animales, sino de humanos, por eso su malestar.
Justo en ese momento, mi madre interrumpió el momento.
—Niños, a comer —nos llamó, refiriéndose a Loreline y a mí.
Nos acomodamos en nuestras sillas mientras me percaté de la mirada molesta