Capítulo 61. Pésima cobarde.
Vael Zarkov
—¡Imbécil, hijo de put4! —su labio sangra más. Pelea, pero sus piernas empujando no me mueven de encima suyo. —¿Crees que eso es atacar?
—Tú decidiste que sí —la sujeto más fuerte.
—Yo no te...
—Me besaste.
La interrumpo con una frialdad que consigue hacerla callar al nombrar las cosas como son. Su boca, con un hilo rojo descendiendo desde la pequeña herida, vuelve a abrirse para protestar, pero esta vez no le doy espacio para inventar una versión conveniente.
—No importa por qué lo