Capítulo 47. El sabor de la derrota.
Avery Crown.
Muchas bolsas de lona son pasadas de mano en mano, tocándome una también.
—Ropa limpia, analgésicos, productos de limpieza y lo requerido para que sientan la humanidad una vez más —explica Margosha, y abrazo el bulto frío que me causa calidez al sostenerlo, sintiendo alivio al saber que esta prisión quiere muertos limpios.
Moriré tal vez, pero no tan sucia.
—En cada tienda dormirán tres personas. Ninguna se cierra si en el interior no están tres ocupantes. Se rompe la regla, se e