Capítulo 42. La bella, el demonio...y el princeso.
Avery Crown.
Recojo mis tobillos, como si al poner distancia consiguiera volver a respirar. Pero no hay manera en la cual lo logre, porque recorrer a la magnitud humana que sigue de pie a un lado del cadáver me roba la capacidad de accionar en cualquier aspecto.
El ruso gira lentamente la cabeza hacia mí, con la sangre que continúa resbalando por sus dedos hasta caer sobre la escarcha que hay sobre su pantalón.
Su abrigo negro permite notar las manchas nuevas, en lo que me trato de hacer reac