"Entonces Sarita, ¿puedo hacerte compañía esta noche?", pregunta de manera coqueta. Mi intención de cerrarle la puerta en la cara es clara. Miro el pie de Eliot bloqueando mi puerta.
"Quíta el pie, ahora".
"No dijiste que no". La bolsa de hormonas intenta agarrarme por la cintura, esquivo hábilmente su movimiento, piso su pie. "¡Ay, tú!" Plap. Cierro la puerta en su cara y coloco el seguro. "¡Abre la maldita puerta!"
"¡Darling, duerme bien!", grito alegremente, escuchando maldiciones al ot