"¿Que le pasó a tu cara?" Pregunté histéricamente y muy molesta. Cuando regresamos con Royd, no había nadie; El estúpido hijo de Donovan había desaparecido y lo más probable es que estuviera a punto de perder mis $250. ¡Maldición! Pero el cielo escuchó mis oraciones, y la puerta principal fue abierta por el zoquete. ¿Cómo puedo saberlo? Monté un maldito campamento en la ante sala.
Si no regresaba en la siguiente media hora planeaba entregarle mi cabeza en una bandeja de plata a Clarice