Un incómodo silencio se instaló en el lugar. Jennifer, en un intento por aligerar el ambiente, preguntó a Nathan si deseaba que le sirviera más comida.
Él negó con la cabeza; la expresión en su rostro reflejaba una mezcla de rabia e incomodidad. Su estómago se revolvía, y ni siquiera podía mirar en dirección a la madre de su hijo.
Ariadna notó el cambio en su actitud, pero prefirió fingir que no lo había visto. Su hijo corría de un lado a otro, en tanto ella, cada cierto tiempo, revisaba su