Transcurrieron dos largos y agobiantes meses. Durante este tiempo, la mirada de Nathan, antes orgullosa y desafiante, se transformó en una expresión de frustración y dolor, consumida por la desesperación y la tristeza que lo invadía día tras día. Estar encerrado en ese lugar le resultaba como una condena en el mismísimo infierno.
A su alrededor, las personas eran groseras y despiadadas. En la última semana, tres de esos "gorilas" intentaron provocarlo en múltiples ocasiones, con la intención de