En medio de la tenue luz de la lámpara de noche, sus respiraciones se mezclaban mientras el calor que emanaba de su encuentro era semejante al aliento del sol en un desierto.
Las manos grandes y fuertes de Nathan se aferraban a las caderas de su esposa con una firmeza que parecía fundir ambos cuerpos en uno solo. En el vaivén de sus movimientos, cada toque se convertía en un eco de deseo, necesidad y descontrol. La razón de ambos se transformaba en una nada. El mundo fuera de esas cuatro parede