Capítulo 59
Después de recobrar la capacidad de hablar, Iván Urriaga, con un escalofrío que le recorría desde la nuca hasta la espalda baja, le preguntó a Ariadna si necesitaba la asistencia de un médico.

―Estoy bien. Necesito… procesar todo ―respondió ella con un vacío tan grande en el pecho y los hombros encorvados―. Quiero irme a… a la casa de mis papás.

El señor Urriaga se ofreció a llevarla y, aunque la joven no quería, el hombre fue tan insistente que terminó por aceptar.

El trayecto fue silencioso
Svaqq16

Ijole, no te juzgo, yo también me aferré alguna vez al nadaqueveriento. Gracias por leer ❤️ recuerden sus comentarios me ayudan mucho.

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