Tal vez había interrumpido algo, pero no le importó, ella quería estar con Farit a toda costa y nadie, ni siquiera Luna, se lo impediría.
—¿Me vas a llevar a comer como me prometiste, conejo? —Luna entornó los ojos ante el sobre nombre ridículo que tenía para el y la voz chillona que usaba para hablar.
No podía creer que Farit le comprará su actuación barata, era tan insoportable como su cabello de zanahoria, toda ella solo desprendía desprecio. Eliza se moría por él, únicamente tenía que ver c