Apenas salió, Luna buscó a Farit por la sala. Tenía una gran sonrisa en el rostro, se sentía bien por las palabras de su padre, aún fueran pocas.
Sin embargo, esa sonrisa desapareció lentamente cuando vio a su novio y a su madre platicar misteriosamente dentro de la cocina, como si no quisieran que nadie los escuchara.
Algo sumamente extraño para ella. Un surco se formó en su frente y se aclaró la garganta para que la notaran, ya que, parecían muy inertes en su conversación.
El azabache se de