El aire no volvió a ser el mismo después de ese instante, no fue una sensación pasajera ni una reacción exagerada al peligro inmediato, fue una transformación real, tangible, como si algo hubiera sido liberado sin posibilidad de volver a contenerlo, y lo peor no fue la intensidad ni la forma en que el espacio parecía comprimirse a mi alrededor, lo peor fue reconocer que no venía de afuera, que no era la figura, ni la amenaza que seguía latente a unos pasos de distancia, ni siquiera Jake intenta