Mundo ficciónIniciar sesiónLa Ciudad de México despertaba bajo un cielo que prometía calor sofocante, y Eva observaba las primeras luces del amanecer filtrarse a través de las cortinas de su departamento con la sensación de estar contemplando los últimos momentos de una paz que sabía efímera, frágil como el cristal antes del impacto que lo destruye.
El teléfono había comenzado a vibrar a las cinco de la mañana.
Primero fueron men







