Mundo ficciónIniciar sesiónAlgunas verdades son tan imposibles que, cuando finalmente llegan, no puedes hacer nada excepto reír o llorar. O ambas.
Eva Zenteno sostenía el sobre manila con manos temblorosas mientras observaba a Damián Oscura leer el documento por quinta vez consecutiva. La oficina privada del magnate, normalmente un santuario de control y poder, se había transformado en una cámara de tensión donde cada segundo parecía estirarse hasta la eternidad.<







