Sacó la liga de la muñeca de Marianne y la lanzó lejos mientras ella intentaba evitarlo. La giró bruscamente y le pegó la mejilla a la pared, sosteniéndola por la nuca… ¡y le dejó caer en el trasero la nalgada más fuerte que le había dado jamás a una mujer!
Marianne ahogó un grito de la impresión,