—¿Que hiciste qué? —preguntó Maya con gesto de asombro.
—Le enseñé a usar el botón de pánico —dijo orgulloso y Maya no pudo evitar reír.
—¡Eres un monstruo! —exclamó mientras Lucio le daba un beso en los labios.
El resto del día fue igual de intenso y por más que dijeron que todos dormirían tempr