Maya no podía creer lo que estaba sucediendo. Lucio era todo lo que había buscado para esa noche y más. Era guapo, inteligente y divertido, y era tan sexy que sentía que podía derretirse en sus brazos.
—¿Qué? —preguntó él sonriendo contra sus labios.
—No puedo creer que esto sea real, hoy me llama