Stela jamás había imaginado que sería tan difícil para ella regresar, y Marianne podía darse cuenta de que su amiga estaba nerviosa por volver a ver a Reed.
—¿Lo dejaste por mí, verdad? ¿Por cuidarme? —preguntó mientras tomaban un taxi hasta su consultorio—. Sé que te gustaba mucho...
—No pasa nad