—Tienes que escuchar, tienes que obedecer, tienes que hacer— replica el hermano de Cielo— ya basta, mi papá tiene razón, está no es tu casa, no es tu ejército, aquí nadie es tu súbdito y mi hermana se casó contigo obligada— remarca las palabras— obligada por las circunstancias, siempre has sabido dónde está Cielo, lo poco que ella te importa es evidente, mi hermana ya no está sola y tú aquí no eres nadie, mucho menos lo que ella necesita— James abraza a su hija.
El caos es tremendo, cada uno t