Un absoluto caos, nervios y rabia invaden el lugar que para Aarón, era su refugio por ser su casa, además de la base militar a la que casi no acude por estar pendiente de la situación de su primo, el dúplex era un lugar seguro para él pero ya no puede ser así, no después de lo que se está viendo, el conserje del edificio es el primero en vomitar diciendo que nadie más puede ver esto y es verdad.
—me voy a encargar y no quiero una palabra de esto a nadie— da la orden— ¿Quedó claro?
—¡Sí señor!.