En la mansión Ferreira, después de dejar trabajar a su esposo por un buen tiempo, Violeta entró al despacho buscándolo
— Cariño, ¿estás muy ocupado?
— Para ti nunca estoy lo suficientemente ocupado, ven aquí, ¿dime qué necesitas? ¿qué puedo hacer por mí esposita?
— Tengo una duda, ¿cómo fue que dejaste ir tan fácilmente a Mariana con Fabio? creí que te caía muy mal pero no pusiste objeción
— Ah, eso es por qué ese descarado se tiene que hacer cargo del embarazo de Mariana, si hay algo que es ca