El CEO Ramsés, llamó a su hija, era la noche especial de nieto y abuelo, en el que solían armar legos y un enorme rompecabezas, además de beber chocolate que Adriana, la madre de Aithana, le preparaba
— Aithana, le llamé a mi nieto y me dijo que no vendría a vernos hoy porque está castigado, ¿qué pasó?
— Dallán, coloreó con sus crayones el sillón de la sala, Drago, lo ha castigado, es su deber como padre no dejar que haga lo que se le venga en gana
— Entiendo, tiene toda la razón, pero.