— ¡No puedo creer que no te haya podido encontrar, Dariana, parece que no te quedas en un solo lugar, cuando llego a dónde me llevan las pistas tú ya te has marchado a otra parte del mundo, deliberadamente no quieres ser encontrada por mí
El CEO, no solamente estaba desesperado, si no que también estaba triste aunque no lo decía, no comía bien, no dormía bien, y el trabajo lo ponía de mal humor, aunque no más que la supuesta futura madre de su hijo
— Señor, la señorita insistió en pasar,